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A la hora de emprender, muchas veces tenemos claro el producto que queremos producir pero no nos hemos preguntado siquiera cómo debemos presentarlo. Sin embargo, esta es una pregunta fundamental que tendríamos que tener muy en cuenta desde el inicio, ya que el packaging es una de las mayores ventanas de comunicación con nuestro consumidor y la forma más directa que tenemos de atraer su atención.

 

El éxito o fracaso de un producto puede venir determinado por la propia forma que tenemos de presentarlo. Hay que realizar un diseño atractivo, coherente, que resalte los valores positivos con los que contamos y que conecte emocionalmente con nuestros consumidores potenciales. Por ello, es muy importante estudiarlo con detalle y conocer toda la ganancia que puede aportarnos.

 

Aquí os dejamos los principales beneficios a tener en cuenta:

 

    • Genera demanda. Un buen diseño consigue atraer la atención, aumentar la capacidad de seducción y el interés y, por lo tanto, también la intención de compra (sobre todo en productos de impulso, más emocionales)

 

    • Mejora la identificación, comunicación de atributos y visibilidad del producto. Cuando un producto tiene un diseño reconocible es más fácil para el consumidor poder identificarlo claramente de un vistazo. Esta capacidad de actuar como elemento diferenciador se debe utilizar eficazmente también cuando el producto presenta varias gamas. Un buen packaging puede ayudar al consumidor a identificar fácilmente de cuál de ellas se trata y, por lo tanto, hacerle más sencillo el acto de la compra.

 

    • Reducción de costes y/o aumento de la sostenibilidad. Las mejoras en el material y en la eficiencia del mismo pueden suponer a la larga un ahorro de costes importante para la compañía. Además, si tenemos en cuenta el beneficio social que puede aportar realizar unos envases sostenibles, puede ir de la mano de la imagen de la marca al fomentar el desarrollo de la responsabilidad social de la misma.

 

    • Mejora de resultados por estacionalidad y/o promoción. Si tienes uno de esos productos, como los helados o los bombones, que tienen una fuerte estacionalidad aprovecha las semanas clave para introducir un nuevo diseño que conecte emocionalmente con los clientes y genere así un mayor reclamo. Lo mismo ocurre con el impacto promocional, que aumenta su intensidad. El diseño, acompañado de una promoción, potencia el atractivo del producto, multiplicando la opción de compra previa.

 

    • Aumento del valor percibido del producto. Si el producto nos entra por los ojos, nos parece atractivo y podemos identificarlo visualmente con valores positivos estaremos más dispuestos a pagar un precio más alto por el mismo. Por ello, es muy útil como motor para la mejora de la calidad percibida.

 

  • Fomento de la fidelidad. Los clientes no son sólo fieles al producto en sí sino también al modo en el que éste se presenta. Un buen packaging hará que nuestros consumidores identifiquen rápidamente nuestro producto con valores positivos y lo reconozcan como tal al verlo, reduciendo así también los consumos alternativos.