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El verano no da tregua. De hecho, está siendo uno de los más calurosos que se recuerdan. Quizá por ello, y sobre todo si no disponemos de aire acondicionado, nos esté resultando más difícil que nunca concentrarnos en nuestras tareas laborales diarias. Aunque lo ideal es poder trabajar en un lugar con una temperatura agradable y bien ventilado, cuando nos toca trabajar desde casa no siempre podemos contar con las mejores condiciones y las comodidades de las grandes oficinas, pero lo que sí podemos hacer es intentar poner en práctica varios consejos para conseguir que al menos la temperatura sea más agradable.

 

Aunque tus horarios de trabajo condicionen el uso de los espacios de tu hogar y la necesidad de luz natural en los mismos, te presentamos unas pautas genéricas que podrán ayudarte a trabajar desde casa, intentando reducir algunos grados la temperatura media de la misma:

 

Bajar persianas. Es importante que durante las horas puntas, las mas calurosas, mantengas las persianas bajadas ya que podrías reducir hasta 6 grados de media.  Si necesitas luz natural para poder trabajar, mantenlas bajadas en el resto de la casa y entreabierta en aquella habitación que estés utilizando. Eso sí, no posiciones tu escritorio al lado de la ventana en ningún caso.

 

Ventilación diaria. A primera hora de la mañana, o tras el atardecer, la temperatura en la calle es más fresca y agradable. Aprovecha estos momentos para ventilar toda la casa, abriendo puertas y ventanas. Para tener una mayor sensación de frescor, puedes colocarte en un punto estratégico donde se sienta la corriente generada por el aire en movimiento.

 

Puertas abiertas y/o cerradas. Cuando comenzamos a trabajar en una habitación debemos ser conscientes de si está o no a una temperatura ya agradable. Si gracias al ventilador, o a la ventilación previa, tenemos una temperatura más o menos agradable, sería conveniente cerrar las puertas de ésta y otras estancias de la casa con el objetivo de no dejar que se escape ese frescor.

 

– Utilizar bombillas de bajo consumo. Sobre todo si tenemos una luz en la propia mesa de trabajo, ésta es una buena solución para reducir el calor que suele emanar de las mismas. Y es que las bombillas incandescentes gastan cerca del 90% de su energía en el calor que emiten, por lo que notaremos diferencia no sólo en la factura de la electricidad sino también en la temperatura de nuestra casa.

 

– Usar tejidos claros y ligeros. Para tener una sensación de mayor frescor, podemos cubrir los sofás y sillones del salón con telas claras de tejidos como el lino, la gasa o el algodón fino. Si nuestra silla de trabajo está hecha también de algún material no demasiado transpirable, podemos intentar cubrirla también de esta manera.

 

– Utiliza las plantas de tu casa.  Además de funcionar como un elemento decorativo esencial, las plantas ayudan a crear oxígeno dentro de casa y a crear flujos de aire. Algunas, como las hiedras y enredaderas, proporcionan frescor y evitan que penetre el calor y el sol de forma directa.

 

Sabemos que en verano nos inunda la pereza y al amodorramiento, pero con todos estos trucos ya no tienes excusa para trabajar desde casa y hacerlo de una forma mucho más agradable.